Devanando el hilo
Llevar un negocio como si fuera una empresa de Internet
23 noviembre 2011
–Tengo una tienda de ropa, pero la llevo como si fuera una empresa de Internet –le dice María a Pedro.
Pedro ha asistido a varias reuniones de emprendedores en Internet. Algún día le gustaría poner en marcha un proyecto de empresa, ajeno al trabajo que ahora realiza como jefe de proyecto en una compañía mediana cualquiera. Echando mano de su experiencia está dando vueltas a algunas ideas (más en la cabeza que en el papel). Piensa que cuando llegue el momento dará el salto a Internet. Cree que establecer una empresa usando tecnología es la mejor elección.
María le ha contado algo sobre su negocio digital. Voluntarioso, Pedro ha sugerido varias acciones que María podría emplear. Hasta que la mirada interrogante y el silencio incómodo de María le han transmitido la escasa aplicación que tenía para el caso de María. No hace falta que María le diga nada, Pedro ya lo piensa: “Yo no sé cómo va esto de Internet”.

Hay una certeza que uniforma los negocios en Internet y fuera de Internet: las ideas que se propagan ganan y las que no van a ninguna parte pierden. A partir de ahí, un negocio digital tiene sus propias reglas clave.
Ignorar las reglas de Internet es como llevar un barco de vela sin motor auxiliar. Cuando la nave se queda en una zona de brisa cero, da igual el esfuerzo que se invierta y los recursos adicionales que se inviertan: permanecerá estancada mientras que otros barcos, que han usado sus máquinas a bordo, han encontrado la corriente de aire a favor y navegan viento en popa
La ventaja de María sobre Pedro es que ella ha aprendido que las cosas en Internet se mueven de manera diferente. Además conoce cinco grandes reglas para los negocios en Internet.
Las 5 grandes reglas de Internet:
1- Un contenido estupendo
En Internet el contenido es el rey. No hay que confundir contenido con el término que le da origen y que proviene del mundo editorial como conjunto de publicaciones escritas o productos audiovisuales. Cuando se habla de negocios digitales, el contenido es el producto, es decir, lo que se fabrica, se crea o se ofrece como servicio. Una idea puede ser igual a otra, pero el valor único lo da el “para qué”.
Por ejemplo, el producto de Zappos son los zapatos, el para qué es ALEGRAR LA VIDA; DropBox, ofrece ofimática en la nube, para que CUALQUIERA PUEDA HACERLO; el producto de Groupon son cupones de descuento, para que COMPRAR SEA DIVERTIDO.
La oferta de producto, las acciones de promoción y distribución en Internet se realizan a través de las gafas del “para qué”.
2- Ser nuevo todo el tiempo
Un contenido que no se actualiza es un contenido que se desecha por falta de utilidad. Igual que un blog o una cuenta en cualquier red social pierden vigor cuando no se los alimenta de forma constante.
Una tienda de ropa que empieza su negocio (no tiene el tamaño ni el sistema de stock rápido de Zara) tiene que gestionar su catálogo como el contenido de un blog. Es decir, debe cambiar la galería de prendas y artículos de su sitio web de forma asidua. Muchas más veces que la tienda de la esquina. Una empresa de programas de gestión para la empresa como SalesForce debe disponer de actualizaciones constantes.
En el lado extremo, una página de compras en grupo, por ejemplo Groupon, cambia constantemente su página porque las ofertas sólo están disponibles durante un tiempo determinado.
3- Encontrar la tribu o comunidad propia
En Internet no tienen sentido las campañas genéricas. Un negocio digital que empieza lo tiene que hacer de forma autosuficiente. El emprendedor debe investigar su mercado y hacer que el segmento de interés para su producto sea su tribu, un concepto desarrollado por Seth Godin, que viene a decir lo siguiente: hay personas que pueden atraer a otras (seguidores) a través de lo que piensan o hacen; las tribus dan poder a estas personas ordinarias de liderar y hacer grandes cambios.
Conocer la comunidad o tribu propia aporta en Internet un doble recurso: (1) la comunidad sirve de campo de pruebas donde modelar adecuadamente el producto-contenido; y (2) la tribu no sólo hablará de tu producto sino que se convertirá en tu primera red de distribución comercial.
4- Disrupciones que merecen la atención de un titular
Los negocios de Internet, por ejemplo Zappos, Groupon, Spotify y Salesforce, han empezado todos de la misma manera.
Se trata del círculo virtuoso que conlleva tirarse a la piscina: un negocio pequeño rompe un molde, la gente habla de ello, lo recogen los medios (prensa y TV) y de repente, todo el mundo oye hablar de estos proyectos porque la popularidad aumenta de forma exponencial. Gapingvoid lo llama la táctica de “newsworthy interventions”.
5- Adaptación constante a las nuevas condiciones del mercado
Un negocio digital debe conjugar continuamente la idea de re-invención. En Internet, el plan de negocio no es un documento. No sirve para acreditar nada. En Internet, el plan de negocio es como una bitácora que recoge no sólo las rutas previstas de navegación, sino las alteraciones y cambios de rumbo que hay que realizar para timonear con éxito.
El objetivo de un negocio en Internet es completar etapas y ganar carreras parciales: esa es la meta. En Internet los negocios son como dirigir un barco. Hay que saber en qué momentos hay que utilizar la fuerza adicional que proporciona la pequeña vela frontal. Conocer cuando conviene soltar lastre y centrar el foco. Pero también, hay que re-organizar tareas a bordo para apoyar una medida por encima de otra. Y todo hay que hacerlo estando en marcha.
¿Y tú, darías a María alguna otra regla para Internet?
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